viernes, 14 de enero de 2011

Noches de conversaciones y bancos



Hoy tuve una charla de esas profundas, sobre la vida y lo que vendrá. No es la primera y espero que no sea la última, pero esta tuvo un escenario especial: en plena noche (tal vez entre las 10 y las 11) y en medio de la calle. En realidad la empezamos en el local en el que cenamos, pero los bancos estaban demasiado próximos para estar hablando de cosas tan personales. Después nos sentamos en un portal, mientras esperábamos a que unos amigos acabasen de cenar, pero nos fuimos tras recibir la mirada inquisidora y cotilla de tres señoras muy bien vestidas que pasaron por nosotras. Entonces decidimos irnos con la música a otra parte y acabamos sentadas en un banco (quizá el más iluminado) delante de un mini campo de fútbol en el que había una masa de hombres jugando y alguno que otro intentado escuchar (es impresionante lo cotilla que es la gente). Y esa fue nuestra última parada.

En cuanto al tema de la conversación, empezó por una mala noticia que yo recibí ese día (ya subsanada, por cierto) y por mi necesidad de abrirme más a la gente; pero derivó en planes de viaje por carretera, en el miedo al futuro y en cómo nos sentimos todos en este momento de nuestra vida. Lo que yo decía, una conversación muy profunda.


Para todos los Holden Caulfield del mundo: 

Dá igual, o caso é que eu imaxino a moitos nenos xogando no medio dun gran campo de centeo. Miles de nenos pequenos e ninguén por alí, ninguén maior, quero dicir, agás eu. Eu estou ó borde dunha barranqueira e o que teño que facer é coller a calquera neno que poida caer por alí abaixo, quero dicir que se están correndo e non miran por onde van eu teño que vir e collelos. E iso é o que faría todo día. Sería o vixía no centeo. Xa sei que parece unha parvada, mais é a única cousa que de verdade me gustaría ser.
J.D. Salinger, O vixía no centeo

jueves, 6 de enero de 2011

miércoles, 5 de enero de 2011

Ya vienen los reyes


Ya ha llegado el día que muchos niños esperan con ansias durante todo el año. El día de la Cabalgata, los caramelos, las monedas debajo de la almohada, los zapatos, los tres vasos de leche con galletas... Por la noche a nadie le importa acostarse pronto, porque la recompensa vale la pena. Todo sea porque esos tres señores con contrato indefinido y salario en especie (al final se deben hacer con una buena cantidad de leche y galletas) nos traigan aquello que hayamos pedido. 

Lo de acostarnos pronto lo tenemos claro, a los reyes no les gusta que los observen mientras trabajan, pero... ¿qué pasa si justo cuando llegan, justo en ese momento, nos damos cuenta de que tenemos unas ganas horribles de ir al baño? Si nos levantamos, corremos el riesgo de que nos vean y como castigo no nos dejen nada; pero si no nos levantamos... 

Eso mismo es lo que le ocurre a Martiño, el protagonista del cuento que muestra la imagen. Cando Martiño tivo ganas de mexar na Noite de Reis es el relato de la angustia de un niño en la noche más esperada del año. Un cuento de Navidad muy alejado del escrito por Charles Dickens en el siglo XIX, pero de Navidad al fin y al cabo. 

Con un relato divertido y unas ilustraciones fantásticas (seña de identidad de la editorial Kalandraka), Cando Martiño tivo ganas de mexar na Noite de Reis es una buena sugerencia para regalar a niños (y no tan niños) en estas fechas.

martes, 4 de enero de 2011

El ataque de risa más largo de la historia


Continuando con el humor (espero que la entrada anterior haya causado ese efecto), hablaré hoy sobre algo que descubrí hace unas semanas gracias a una amiga. 

Personalmente, me encanta sufrir de vez en cuando alguno de esos ataques de risa en los que no puedes parar, de esos que hacen que te duela la barriga. Pero a veces la cosa se pone más seria:

El 30 de enero de 1962 comenzó un ataque de risa en la ribera del lago Victoria, en Tanzania, que afectó a más de mil personas durante todos los meses que duró. Se cree que todo empezó con la risa que a un par de chicas les causó un chiste, que más tarde se contagió al resto de alumnos, obligando a cerrar la escuela. De ahí habría pasado a los habitantes de las aldeas cercanas, causando un episodio de histeria colectiva. Según Público en una noticia del día 14 de marzo de 2009, "sólo la cuarentena logró su remisión, dos años y medio después de la primera carcajada".

Imaginaos, un chiste que hace que más de mil personas se rían durante meses, que tengan ataques incapacitantes. El ataque de risa más largo de la historia. 

(Aquí que te duela la barriga ya no es divertido).

lunes, 3 de enero de 2011

Cómo seducir a un hombre


Cómo seducir a un hombre

Lo que debes comprender acerca de los hombres es que no son como tú en lo relativo a elegir compañera. Para una mujer, un hombre debe aprobar una serie de exámenes implícitos antes de que ella lo considere apropiado. Entre los obstáculos físicos que debe salvar están la estatura (mejor alto), la virilidad (agresividad, mandíbula marcada, nariz grande, frente prominente, hombros anchos, dedo índice más corto que el anular) y el poder (trabajo muy bien remunerado, símbolos de estatus: por ejemplo, coche, casa, reloj y ropa caros).

Pero estos índices de buen semental o "Tarzán" tienen que compensarse con aptitudes para ser un buen padre. Así pues, también cuentan cualidades como el humor, la sensibilidad, el pensamiento estratégico, el carácter juguetón, el encanto y la inteligencia.

En cambio, un hombre solo desea a la chica más guapa que pueda encontrar ya. De las tres famosas cualidades -inteligencia, educación y belleza- que una chica supuestamente necesita para prosperar, la belleza encabeza la lista; una cajera hermosa será más deseable para un hombre que una princesa feúcha. Naturalmente, ser elegante y refinada ayuda, al igual que servir una cena deliciosa, pero las mujeres que dicen que al hombre se le conquista por el estómago están, en verdad, apuntando demasiado alto. No obstante, las cualidades a las que reacciona un hombre no guardan ninguna relación con la delgadez. Ser alta es bueno, al igual que tener unas buenas curvas, lo cual transmite el mensaje: "Puedo tener hijos y alimentarlos", pero lo que realmente atrae a los hombres, dejando aparte la primitiva llamada de la carne, es el carácter positivo. Los hombres prefieren, con mucho, a las mujeres alegres y aventureras, aunque no se parezcan a Marilyn Monroe (¿quién se parece?). La seguridad es un grandísimo afrodisíaco para un hombre, de manera que si eres fascinante y optimista en vez de negativa, quejosa, crítica y lúgubre, ya tienes una gran ventaja en el terreno de la seducción y una capacidad innata para sobrevivir a las Barbie cortas de entendederas que muchos hombres dejan de encontrar atractivas en cuanto abren la boca.

SEDUCCIÓN: UNA LISTA

Aquí tienes unas cuantas ideas que pueden facilitarte una tarea que ya no es nada difícil. Piensa en la señora Robinson de El Graduado

  • Lleva ropa que acentúe tus mejores atributos. Las piernas, los pechos, el cuello, los brazos, el abdomen. Si tienes la suerte de tenerlo todo bien, esconde algo. 
  • Ponte cerca de él. 
  • Préstale la debida atención. Escúchalo atentamente y míralo a los ojos. Si tiene las pupilas dilatadas, estás surtiendo un efecto en él. O eso o estáis dentro de una mina. 
  • Mírale la boca mientras habla. No te quedes con la tuya abierta. Míralo de los ojos a los labios, dibujando un triángulo. 
  • Inclínate hacia él mientras te psas la lengua por los labios. Sé sutil; tu intención no es dar la impresión de que acabas de atiborrarte de pollo frito. 
  • Juguetea con el pelo. 
  • Acaríciate el muslo. 
  • Susúrrale una pregunta al oído. 
  • Tócalo. Cógele el reloj para mirar la hora; empújalo juguetonamente cuando diga algo gracioso; rózalo con la rodilla sin querer; apóyate en él; ponle el pelo por detrás de la oreja. 
  • Si estáis sentados, cruza y descruza las piernas (los hombres lo encuentran especialmente atractivo, sobre todo si tienes las piernas largas y llevas falda corta). 
  • Pídele que te sople en el cuello. Cualquier excusa servirá. 
  • Pídele que te ayude a desabrocharte el primer botón de la camisa o a ponerte en collar. ¿Ya babea?
  • Dile que tienes frío y pídele que te caliente las manos.
  • Los hombres son animales visuales. Dile que estás pensado en comprarte un traje de baño y pregúntale qué clase cree que te favorece más. 
  • Mete el dedo en tu helado y ofréceselo para que lo pruebe. ¿Se ha puesto como un pimiento? Si es así, vas bien. 
  • Cógele la rodilla y ve subiendo lentamente la mano por su muslo, apretándoselo de vez en cuando, pero detente antes de llegar a la entrepierna. 
  • Habla sobre cosas vagas o abiertamente eróticas. Una de mis amigas siempre habla de sus ingles brasileñas a los hombres que le interesan. Ellos se ponen a jadear. 
  • Siéntate juguetonamente en su regazo (es infalible, sobre todo si te meneas un poco). Es posible que notes algo, no digo más...
  • Si se ofrece a enseñarte su colección de sellos, asegúrate de no terminar esperando en el portal de su casa mientras él va a buscártela. 

Bunty Cutler. 211 cosas que una chica lista debe saber.

Para comenzar el año con humor (y puede que también con unos consejitos).  

domingo, 2 de enero de 2011

Año Nuevo (Parte II)

Ya tenía pensado dedicar este post a los símbolos de Año Nuevo, pero después de leer esta entrada del Gran Juanma Iturriaga en su blog de El País, no cabía más opción =)

Salgo la noche de Fin de Año desde hace cinco; es decir, desde el 31 de diciembre de 2005.  Esta Nochevieja me apetecía más salir que en otras anteriores, pero aún así, tuve por primera vez mi momento nostálgico, en el que me acordé de aquellas cosas que nos tocaba vivir esta noche ( hasta tener edad suficiente para frecuentar discotecas).

En primer lugar se encuentran los programas de actuaciones musicales re-re-re-grabados, que muchas televisiones hacían pasar por directos. ¿Dónde quedaron aquellos momentos post-uvas, amenizados con las canciones de Azúcar Moreno, Sergio Dalma, Marta Sánchez, David Bisbal...?


Lo más divertido de esto era ver a la misma persona en dos canales a la vez aun siendo actuaciones en "directo". ¿Cuántas familias habrán inaugurado un nuevo año con los éxitos del momento (y  los de todos los tiempos)? ¿Cuántos cantantes amateur habrán estrenados sus tan ensayados números en los salones de su casa o del pariente de turno? Si algún día decidiesen suprimir estos programas, seguro que la mala suerte se cebaría con nosotros durante los 12 meses siguientes y los señores de las cadenas tendrían que dar marcha atrás. 

Los dos símbolos siguientes, son los que más eché de menos este año; los que me sirvieron para recordar que hacía cinco que pasaba esta noche fuera de casa y que, si continúo como hasta ahora, seguiré sin poder contemplarlos los próximos. 

Me refiero a los dos acontecimientos que centran las parrillas de la televisión pública año tras año: el concierto de Año Nuevo (especialmente su épico final, al son de la Marcha Radetzky) y el concurso de saltos de esquí. 



Cuando comenté esto, todo el mundo concordaba conmigo en lo del concierto, pero pocos pensaron en el esquí. Hasta que llegó Juanma Iturriaga con su despedida del día 31:

"Queridos lectores. No, me gusta más acompañantes. Queridos acompañantes, ha sido un placer compartir con vosotros unas cuantas cosas durante el 2010. Y lo será también hacerlo en el 2011. Buena Nochevieja, concierto de año nuevo y saltos de esquí. Y a prepararnos para lo que nos viene, que tendrá de todo, como en botica".

Una vez más, feliz Año Nuevo a todos.



sábado, 1 de enero de 2011

Año Nuevo (Parte I)


BRIDGET: Todo empezó el día de Año Nuevo. En mi trigésimo segundo año de soltera. Una vez más estaba sola y tenía que asistir al bufé anual de pavo al curry de mi madre. Todos los años trata de emparejarme con algún muermo de mediana edad con cabellera espesa. Y me temía que este año no sería una excepción.
MADRE: Ya ha llegado mi regordita.
BRIDGET: Mi madre. Extraño ser de un universo donde el pepinillo es la cumbre de la sofisticación.
MADRE: Por cierto, los Darcy están aquí. Han traído a Marc con ellos.
BRIDGET: Ah. Ya empezamos.
MADRE: ¿No recuerdas a Marc? Jugabais en su piscina hinchable. Es abogado y no le falta dinero.
BRIDGET: No, no lo recuerdo Mamá.
MADRE: Al parecer, está divorciado. Su mujer era japonesa, una raza cruel… En fin… ¿Qué te vas a poner?
BRIDGET: Esto.
MADRE: ¡Ah, no seas tonta, Bridget! ¡Nunca conseguirás novio si vas por ahí como si vinieras de Auswitch! Sube a tu habitación, te he dejado un vestido precioso sobre la cama.
BRIDGET: ¡Genial! Llevaba puesta una alfombra por vestido. Hola, Papá.
PADRE: Hola, cariño.
BRIDGET: ¿Cómo va todo?
PADRE: Un martirio. Tu madre trata de endilgarte a un divorciado. Un abogado de derechos humanos, por lo visto es un poco repelente.
BRIDGET: Ajá… atención… quizá esta vez Mamá haya acertado en la elección.
MADRE: Ven, vamos a ver si a Marc le apetece un pepinillo.
PADRE: Buena suerte.
MADRE: ¿Marc?
BRIDGET: Tal vez aquel fuese el hombre perfecto que había querido conocer durante toda mi vida…
MADRE: ¿Te acuerdas de Bridget?
BRIDGET: (Ve el jersey con el reno) … o tal vez… no.
MADRE: Solía corretear desnuda por vuestro jardín, ¿lo recuerdas?
MARC: No, de esa manera, no.
BRIDGET: En fin…
MARC: En fin…
BRIDGET: ¿Has pasado el fin de año en casa de tus padres?
MARC: Sí. ¿Y tú?
BRIDGET: ¡Oh! No, no, no. Anoche estuve en Londres en una fiesta. Por eso hoy tengo un resacón… Ojalá pudiese estar con la cabeza en el váter como la gente normal. Los propósitos de año nuevo: beber menos y dejar de fumar. Y dejar de decir tonterías a los desconocidos. De hecho, dejar de hablar y punto.
MARC: Sí, bueno, creo que es hora de ir a comer.
MADRE MARC: Al parecer los dos vivís muy cerca…
MARC: Mamá, no necesito una cita a ciegas. Y menos con una solterona que tiene incontinencia verbal, fuma como un carretero, bebe como un cosaco y se viste como su madre.
BRIDGET: (Lo ha escuchado todo) ¡Qué bueno, pavo al curry! Mi plato favorito.
BRIDGET: Y fue entonces, justo entonces, justo entonces… Aquel fue el momento. De repente me di cuenta de que, a no ser que algo cambiara enseguida, iba a llevar una vida en la que la relación más importante sería con una botella de vino. Y al final acabaría muriendo gorda y sola y me encontrarían tres semanas después medio devorada por pastores alemanes. ¡Estaba a punto de convertirme en Glenn Close en Atracción Fatal!

Así que tomé una importante decisión. Para evitar acabar el próximo año como una cuba y escuchando clásicos del pop para treintañeros en emisoras de la FM, decidí tomar el control de mi vida y empezar un diario, donde iba a contar la verdad sobre Bridget Jones. Toda la verdad.

"Propósito número 1: evidentemente perder 10 kilos. Número 2: Echar siempre las bragas de la noche anterior en el cesto de la ropa sucia. No menos importante, encontrar un novio amable y sensato y no seguir estableciendo lazos afectivos con ninguno de los siguientes tipos: alcohólicos, adictos al trabajo, fóbicos al compromiso, mirones, megalómanos, gilipollas emocionales o pervertidos. Y sobre todo, no soñar con una persona en concreto que encarna todas estas cualidades".
El Diario de Bridget Jones

Propósitos para todos los gustos. Feliz Año Nuevo. =)