lunes, 17 de enero de 2011

Ángel Martín y SLQH


Leo en Público que Ángel Martín abandona Sé lo que hicisteis..., el programa que lo consagró en la escena televisiva y que tantas enemistades le ayudó a conseguir. Tal vez sea una de sus bromas, quizá una estrategia para conseguir en sus "tres últimos días" de emisión la audiencia de todo un mes; pero, sea como fuere, la duda está sembrada. 

Parece que su próxima ocupación va a ser la de agricultor; él mismo confimó esta tarde en el programa que se marchaba por aburrimiento y para dedicarse en cuerpo y alma a su huerto. 

Si Ángel abandona definitivamente el programa, lo sabremos el jueves 20 a las 17.00 horas. Mientras tanto, el aviso nos puede servir para recordar algunos de los mejores momentos del programa:



Y ya puestos, me gustaría recordar los inicios del programa, cuando era semanal y se llamaba Sé lo que hicisteis la última semana, porque por vídeos como este, yo me convertí en fiel seguidora de SLQH: 





domingo, 16 de enero de 2011

Afrodita y la risa


Afrodita, la que ama la risa. ¿Por qué de todos los posibles atributos del amor Homero escogió precisamente ese de la risa, cuando todos sabemos que el amor ha arrancado más lágrimas y ha causado más dolor, pesar, melancolía y desesperación que ningún otro de los sentimientos humanos? Cuántos amantes han maldecido el momento en que se enamoraron, cuántos piden a gritos la muerte porque han dejado de ser amados, cuántos languidecen con tristeza después de haber enterrado su corazón entre cenizas frías. Y sin embargo nada explica mejor el amor: los enamorados ríen juntos 

(Andrés Trapiello. Magazine 14/02/2010)

viernes, 14 de enero de 2011

Noches de conversaciones y bancos



Hoy tuve una charla de esas profundas, sobre la vida y lo que vendrá. No es la primera y espero que no sea la última, pero esta tuvo un escenario especial: en plena noche (tal vez entre las 10 y las 11) y en medio de la calle. En realidad la empezamos en el local en el que cenamos, pero los bancos estaban demasiado próximos para estar hablando de cosas tan personales. Después nos sentamos en un portal, mientras esperábamos a que unos amigos acabasen de cenar, pero nos fuimos tras recibir la mirada inquisidora y cotilla de tres señoras muy bien vestidas que pasaron por nosotras. Entonces decidimos irnos con la música a otra parte y acabamos sentadas en un banco (quizá el más iluminado) delante de un mini campo de fútbol en el que había una masa de hombres jugando y alguno que otro intentado escuchar (es impresionante lo cotilla que es la gente). Y esa fue nuestra última parada.

En cuanto al tema de la conversación, empezó por una mala noticia que yo recibí ese día (ya subsanada, por cierto) y por mi necesidad de abrirme más a la gente; pero derivó en planes de viaje por carretera, en el miedo al futuro y en cómo nos sentimos todos en este momento de nuestra vida. Lo que yo decía, una conversación muy profunda.


Para todos los Holden Caulfield del mundo: 

Dá igual, o caso é que eu imaxino a moitos nenos xogando no medio dun gran campo de centeo. Miles de nenos pequenos e ninguén por alí, ninguén maior, quero dicir, agás eu. Eu estou ó borde dunha barranqueira e o que teño que facer é coller a calquera neno que poida caer por alí abaixo, quero dicir que se están correndo e non miran por onde van eu teño que vir e collelos. E iso é o que faría todo día. Sería o vixía no centeo. Xa sei que parece unha parvada, mais é a única cousa que de verdade me gustaría ser.
J.D. Salinger, O vixía no centeo

jueves, 6 de enero de 2011

miércoles, 5 de enero de 2011

Ya vienen los reyes


Ya ha llegado el día que muchos niños esperan con ansias durante todo el año. El día de la Cabalgata, los caramelos, las monedas debajo de la almohada, los zapatos, los tres vasos de leche con galletas... Por la noche a nadie le importa acostarse pronto, porque la recompensa vale la pena. Todo sea porque esos tres señores con contrato indefinido y salario en especie (al final se deben hacer con una buena cantidad de leche y galletas) nos traigan aquello que hayamos pedido. 

Lo de acostarnos pronto lo tenemos claro, a los reyes no les gusta que los observen mientras trabajan, pero... ¿qué pasa si justo cuando llegan, justo en ese momento, nos damos cuenta de que tenemos unas ganas horribles de ir al baño? Si nos levantamos, corremos el riesgo de que nos vean y como castigo no nos dejen nada; pero si no nos levantamos... 

Eso mismo es lo que le ocurre a Martiño, el protagonista del cuento que muestra la imagen. Cando Martiño tivo ganas de mexar na Noite de Reis es el relato de la angustia de un niño en la noche más esperada del año. Un cuento de Navidad muy alejado del escrito por Charles Dickens en el siglo XIX, pero de Navidad al fin y al cabo. 

Con un relato divertido y unas ilustraciones fantásticas (seña de identidad de la editorial Kalandraka), Cando Martiño tivo ganas de mexar na Noite de Reis es una buena sugerencia para regalar a niños (y no tan niños) en estas fechas.

martes, 4 de enero de 2011

El ataque de risa más largo de la historia


Continuando con el humor (espero que la entrada anterior haya causado ese efecto), hablaré hoy sobre algo que descubrí hace unas semanas gracias a una amiga. 

Personalmente, me encanta sufrir de vez en cuando alguno de esos ataques de risa en los que no puedes parar, de esos que hacen que te duela la barriga. Pero a veces la cosa se pone más seria:

El 30 de enero de 1962 comenzó un ataque de risa en la ribera del lago Victoria, en Tanzania, que afectó a más de mil personas durante todos los meses que duró. Se cree que todo empezó con la risa que a un par de chicas les causó un chiste, que más tarde se contagió al resto de alumnos, obligando a cerrar la escuela. De ahí habría pasado a los habitantes de las aldeas cercanas, causando un episodio de histeria colectiva. Según Público en una noticia del día 14 de marzo de 2009, "sólo la cuarentena logró su remisión, dos años y medio después de la primera carcajada".

Imaginaos, un chiste que hace que más de mil personas se rían durante meses, que tengan ataques incapacitantes. El ataque de risa más largo de la historia. 

(Aquí que te duela la barriga ya no es divertido).